El CEO como director de orquesta

Los directores de orquesta se enfrentan a uno de los retos más difíciles del liderazgo: la ejecución perfecta de una obra musical dirigiendo a su equipo sin emitir un solo sonido. Únicamente a través de expresiones faciales, movimientos de las manos y posturas corporales consiguen dirigir y motivar a un grupo de músicos con increíble talento para que de forma coordinada ejecuten a la perfección obras complejas y de extrema dificultad.

Estudiar el liderazgo en situaciones atípicas o extremas es enriquecedor porque pone de manifiesto aspectos críticos del proceso de liderar equipos que en situaciones normales son poco visibles. Los líderes empresariales se enfrentan a un reto similar al de los maestros de orquesta: crear armonía dentro de equipos cada vez más diversos, complejos y especializados. Estas son seis lecciones clave de liderazgo que se pueden aprender de los grandes maestros:

  1. Tienen una visión clara para su equipo. Los grandes directores siempre comienzan con una “visión” musical clara y precisa de cómo debe sonar la partitura. La visión debe ser fácil de entender para todos los músicos y, lo que es más importante, debe tener un significado especial. Una visión con significado va más allá de la mera ejecución de la partitura. Debe conectar con los valores y las aspiraciones de la orquesta. Los grandes maestros seleccionan y ejecutan obras con las que se puedan identificar los músicos y la audiencia.
  2. Sienten pasión por su trabajo. Una interpretación impecable requiere una perfecta sincronización y coordinación entre músicos, secciones de instrumentos y solistas. La ejecución final debe ser técnicamente perfecta y a la vez inspiradora y conmovedora para la audiencia. Los grandes maestros sienten pasión por su trabajo y contagian esta pasión a sus músicos. Su cara y sus gestos indican que no solo trabajan con la cabeza, sino también con el corazón.
  3. Saben trabajar en equipo. Cada orquesta se esfuerza por atraer a los mejores músicos. Muchos de ellos son estrellas por derecho propio que se han preparado durante muchos años para brillar como artistas individuales. Sin embargo, necesitan adaptarse entre sí y actuar como una unidad. Los grandes maestros hacen de este trabajo en equipo una prioridad, tratan a cada miembro de la orquesta de forma individualizada y logran que el compromiso de los artistas individuales se centre en los objetivos colectivos.
  4. Dedican tiempo al coaching y al desarrollo. Una actuación musical magistral requiere que los músicos toquen fuera de su zona de confort. Adaptarse a la visión del director y a sus compañeros de orquesta exige desarrollar nuevas habilidades. Los grandes maestros saben influir en músicos creativos y de fuerte carácter para que asuman riesgos dándoles apoyo y escuchándolos activamente. Saben hacerles sentirse especiales dentro de la orquesta.
  5. Desarrollan el pensamiento sistémico. Los directores de orquesta no necesitan ser expertos en cada instrumento, pero deben saber cómo funcionan juntos para producir un sonido armonioso y hermoso. El director es el único miembro de la orquesta que oye cómo suena la obra en su totalidad. Cada músico escucha únicamente lo que suena a su alrededor. Los grandes maestros son excelentes integradores con una visión holística y sistémica de la orquesta.
  6. Son generosos. Al finalizar el concierto, los grandes maestros se dirigen a la orquesta para que reciba el reconocimiento de la audiencia. Son conscientes de que el resultado final es un esfuerzo colectivo por el que todos deben ser reconocidos. No existen grandes líderes sin grandes seguidores.

Estas habilidades son directamente aplicables a los equipos empresariales. La próxima vez que asista a un concierto, fíjese bien en el estilo de dirigir del director y seguro que sacará muchas lecciones de liderazgo para su empresa.

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