Identificar un equipo campeón

Xavi Guilà

Socio y Strategic Coach de Talent Development Tech

Identificar un equipo campeón parece tarea fácil. Siendo simplistas, podemos decir que lo reconocemos al saber quién ha ganado. La lógica nos invita a ir en busca de quien obtiene el mejor resultado aquí y ahora, aquel que ha quedado campeón, el número uno de entre todos los que compiten a su nivel, ya sea la empresa líder en ventas del año en su sector o el campeón de liga. Y, acto seguido, todos a copiar lo que hizo el ganador. Pues bien, lamento defraudar, pero, a mi entender, este razonamiento es falaz.

Confundir el equipo que ganó recientemente con un equipo campeón es un error común fruto del cortoplacismo. Cualquier equipo puede ser ganador una vez. La suerte (que existe y en gran proporción) también desempeña su papel.

El Leicester City, recién ascendido de la Football League Championship (Segunda División inglesa), se proclamó ganador de la Premier League en la temporada 2015-2016, toda una hazaña (más bien milagro, diría yo). En la siguiente temporada, 2016-2017, acabó noveno, a 53 lejanos puntos del primer clasificado. En la temporada 2017-2018, noveno de nuevo, está vez a 46 puntos del líder. Tan solo fue un buen equipo y ganó una liga.

Para identificar un equipo campeón hay que abrir foco y atender al medio y largo plazo. En otras palabras, debemos considerar campeón a un equipo cuando este demuestra año tras año que es capaz de mantener su máximo nivel de rendimiento. Es precisamente esto lo que lo hace diferente. Es precisamente esto lo que pretendemos. Un mal equipo no alcanzará nunca su máximo nivel. Un buen equipo podrá alcanzarlo de vez en cuando, pero difícilmente mantenerlo. Un gran equipo, o sea, un equipo campeón, lo alcanza y lo mantiene.
 

¿Qué es un equipo campeón?

Un equipo campeón es aquel que es capaz de lograr la excelencia en la aplicación de la psicología en cada uno de los momentos que comparte, en cada una de las acciones que realiza y en cada uno de los objetivos que se fija tanto en el ámbito grupal como en el individual (de cada uno de sus integrantes). Siembra compromiso y cosecha valores.

Solo se convertirán en equipos campeones aquellos que sean capaces de compartir el mismo nivel de compromiso, generar sentido de pertenencia, incentivar la iniciativa de sus integrantes, dar sentido a lo que hacen y, finalmente, saberse dirigir por valores. Todos los miembros del equipo tienen que sentir –recalco, tan solo sentir– que tienen en todo momento la capacidad voluntaria de tomar parte en el proceso de toma de decisiones. Solo así se comprometerán y es el compromiso el que hace que se pueda pagar todo el precio que hay que pagar para alcanzar permanentemente el máximo nivel de rendimiento. El precio de ser un equipo campeón. En definitiva, psicología en estado puro.

Cierto es que hay un sinfín de variables que pueden condicionar los resultados, en especial todo lo que se refiere a los recursos (presupuesto, capacidad técnica, personal, etc.). A buen seguro, los recursos se acaban equilibrando entre los supervivientes de todo proceso competitivo y al final dejan de ser una ventaja competitiva, puesto que la igualdad de recursos ya es máxima. Lo peligroso es que muchos líderes de equipos se pierden en la batalla por los recursos y no consideran la psicología como un recurso en sí. Solo unos pocos tienen claro que lo es y pocos de estos tenemos claro que es un recurso y, además, prioritario.

Todos los miembros del equipo tienen que sentir que tienen en todo momento la capacidad voluntaria de tomar parte en el proceso de toma de decisiones; solo así se comprometerán a pagar todo el precio que hay que pagar para alcanzar permanentemente el máximo nivel de rendimiento

Lo verdaderamente disruptor, el auténtico game changer, es alcanzar la excelencia a nivel psicológico dentro del equipo. Es lo que convierte a un buen equipo en un equipo de leyenda.

He dedicado toda mi vida profesional al deporte como entrenador, consultor y formador. También al emprendimiento. Fruto de ello nació la empresa en la que soy socio actualmente. Trabajo y colaboro con equipos de élite mundial del deporte, principalmente fútbol. He vivido desde dentro y en la sombra (la sombra, ¡bendita sea!, en un entorno tan mediatizado) momentos épicos que han llenado las hemerotecas deportivas de las dos últimas décadas. Y este trayecto me permite regalar al lector o lectora certeza, certeza en todo lo reflexionado en estas líneas.

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