Mirando a través del cristal empañado

Guillermo Dorronsoro Artabe

Director de la zona norte de Ibermática, profesor de Deusto Business School y miembro del Comité Editorial de Manager Focus.

Recuerdo la lectura, a finales de los ochenta, de un libro de uno de los padres de la prospectiva, Michel Godet. El ejemplo que utilizaba para explicar el valor de esta disciplina se ha quedado conmigo desde entonces.

Imagina que vas conduciendo un coche y que el parabrisas delantero está cubierto de vaho. Las ventanillas laterales y la trasera están, sin embargo, perfectamente limpias y transparentes. Está claro que no puedes ver con nitidez lo que tienes por delante, pero, si fueras el conductor de ese coche, ¿hacia dónde mirarías para conducir lo mejor posible? ¿Irías mirando hacia atrás o los lados por las ventanillas limpias? ¿O clavarías tu mirada tratando de descifrar las formas y colores desdibujados que te fueran llegando a través del cristal delantero empañado, para al menos poder reaccionar a esas intuiciones del camino que hay frente a ti?

Algo así ocurre con la prospectiva. Es muy difícil ver con claridad los cambios que trae el futuro. Es muy fácil equivocarse en predicciones, bien porque no acertamos a entender lo que va a ocurrir, bien porque nos equivocamos al determinar el plazo en el que sucederá. Vemos el futuro a través de un cristal empañado…, pero mucho mejor tratar de entender el futuro que viene que tratar de explicarlo mirando únicamente el pasado reciente o el presente.

Por eso es una gran idea leer el libro de Tim O’Reilly La economía WTF. El futuro que nos espera y por qué depende de nosotros, porque se trata de uno de los ejercicios más completos, documentados e imaginativos de prospectiva sobre el futuro que nos espera en las próximas décadas.

Con la mirada en el futuro

Las intuiciones de O’Reilly podrán ser acertadas o equivocadas, pero de lo que no queda duda es de que está clavando su mirada en el parabrisas del futuro, y las sombras y colores que ofrece el libro nos ayudan a pensar y entender mejor ese camino que tenemos por delante.

Una parte de esas intuiciones se centra en los mapas de los modelos de negocio que vienen: desde la economía colaborativa al universo de los algoritmos. Otra parte se fija en las nuevas instituciones que necesitamos: gobiernos, reguladores, instituciones financieras… No obstante, la parte que más me ha interesado es la referida al futuro del empleo (o del trabajo de los seres humanos).

No te cuento más, porque es un libro que merece la pena leer. Sin embargo, antes de despedirme, sí quiero compartir contigo un mensaje fundamental, que comparten este libro de O’Reilly y el que leí de Michel Godet hace más de treinta años. Lo importante no es solo tratar de entender el futuro que viene. Lo auténticamente relevante es recordar que el volante, el freno o el acelerador dependen solo de nosotros y que el futuro no es solo un paisaje que descubrir, sino un viaje que nosotros trazamos con nuestras decisiones y nuestros actos.

Lo decía también Toquinho en Acuarela:

“La esperanza jamás se pierde.

Los malos tiempos pasarán.

Piensa que el futuro es una acuarela

y tu vida un lienzo que colorear”.

El libro

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