Rafael Bisquerra sobre ‘Elige la vida que quieres’

Rafael Bisquerra

Director del Postgrado en Educación Emocional y del Máster en Inteligencia Emocional en la Universidad de Barcelona

Muchas personas piensan que deciden racionalmente lo que van a hacer, pero lo que pensamos y hacemos está condicionado por lo que sentimos. Las emociones desempeñan un papel esencial en nuestras vidas que a veces nos cuesta reconocer. Cuando tenemos tiempo libre, procuramos realizar actividades que generen en nosotros emociones que nos produzcan satisfacción. Sin emociones, seríamos como máquinas. Las emociones son la sal y la esencia de la existencia.

Las emociones necesitan ser expresadas de alguna forma. Por ejemplo, la forma de expresar amor muchas veces se materializa con un regalo. Necesitamos ver y tocar las emociones para comprenderlas mejor. ¿Dónde están las emociones? En nuestro interior. ¿Cuántas emociones hay? Muchas. ¿Cómo se estructuran? De forma compleja. A esta última pregunta pretenden responder el cartel y el libro Universo de emociones (http://universodeemociones.com/). Se trata de un trabajo en equipo, en el que hemos participado Eduard Punset, Ana Gea, Víctor Palau y yo mismo, que he aportado la estructura de las familias de emociones. La intención es visualizar el rico mundo de los fenómenos afectivos. Para ello se propone un mapa de las emociones que facilite la comprensión de una realidad inmaterial y compleja. La propuesta se fundamenta en las investigaciones científicas sobre las emociones. Todas las emociones se agrupan en grandes familias. Por ejemplo, en la familia de la ira se incluyen rabia, cólera, rencor, odio, furia, indignación, etc. Las grandes familias que se contemplan son miedo, ira, tristeza, alegría, amor y felicidad. También tienen cabida otras, como la sorpresa, el asco, la ansiedad, las emociones sociales y las emociones estéticas. Cada una de ellas contiene muchos matices, llegando a más de trescientas emociones. Los límites del lenguaje son los límites del pensamiento y de las experiencias. Ampliar el lenguaje emocional es una forma de aprender a conocernos mejor a nosotros mismos. De este modo, podremos sacar el máximo partido a nuestra vida a través de las decisiones que tomemos. El universo de emociones está en expansión. En los últimos años se han incorporado nuevas palabras sobre emociones que hace apenas una década eran prácticamente desconocidas: fluir (flow), florecer (flourishing), saborear (savouring), engagement (compromiso profesional), mindfulness, etc. La expansión del universo emocional es una realidad. El reto es ¿hacia dónde queremos expandirlo? ¿Por la zona del miedo, la ira y la tristeza? ¿O más bien por la zona del amor, la satisfacción, la solidaridad, el bienestar y la felicidad? Lo importante es que podemos expandirlo por donde nos lo propongamos. La conciencia y la regulación emocional son competencias emocionales que pueden desempeñar un papel importante para avanzar en la dirección propuesta. Esto es fácil de decir, pero requiere actitud positiva, esfuerzo, dedicación, entrenamiento y voluntad. Si nos lo proponemos, todos podemos contribuir a que el universo emocional se expanda en torno al amor, el bienestar emocional y la felicidad. En la medida en que viajemos por estas emociones contribuiremos a su expansión. www.rafaelbisquerra.com

Rafael Bisquerra

Director del Postgrado en Educación Emocional y del Máster en Inteligencia Emocional en la Universidad de Barcelona

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